NEURULACIÓN
La neurulación es el proceso mediante el cual el embrión forma su sistema nervioso primitivo. Todo empieza con un simple engrosamiento del ectodermo y termina con la aparición del tubo neural, las crestas neurales y las primeras estructuras que darán origen al cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos. Es uno de los eventos más delicados del desarrollo temprano, porque cualquier alteración puede provocar defectos neurológicos importantes.
Formación de la placa neural, pliegues neurales y tubo neural
El proceso comienza cuando el ectodermo que está sobre la notocorda recibe señales para transformarse en tejido neural. Esa zona se engruesa y forma la placa neural, una estructura plana que pronto empieza a doblarse hacia los lados.
Conforme se elevan, los bordes se convierten en pliegues neurales, que poco a poco se acercan hasta unirse en la línea media. Cuando esto pasa, se forma el tubo neural, que es literalmente el primer esbozo del sistema nervioso central.
Todo este proceso ocurre muy rápido, entre la tercera y la cuarta semana de desarrollo.

Cierre del neuroporo craneal y caudal
El tubo neural no se cierra de una sola vez. Quedan dos aberturas temporales llamadas neuroporo craneal y neuroporo caudal, los cuales deben cerrarse en momentos específicos.
El neuroporo craneal se cierra primero y está relacionado con la formación de la futura cabeza y del encéfalo. El neuroporo caudal se cierra después y dará origen a la médula espinal.
Si alguno de los dos no logra cerrarse adecuadamente, surgen defectos del tubo neural como anencefalia o espina bífida.
Formación de las crestas neurales y derivados
Mientras los pliegues neurales se unen, un grupo de células situado en su borde se desprende y forma las crestas neurales.
Estas células son muy especiales porque migran a lo largo del embrión y originan una enorme variedad de estructuras, entre ellas melanocitos, ganglios nerviosos, células de Schwann, parte del esqueleto de la cara, componentes del corazón y varias glándulas.
La diversidad de derivados de la cresta neural explica por qué alteraciones en su desarrollo pueden causar síndromes complejos que afectan múltiples sistemas del cuerpo.

Defectos del tubo neural
Si el tubo neural no se cierra correctamente, se producen malformaciones que pueden ir de leves a graves.
Los defectos más conocidos incluyen espina bífida, cuando el cierre falla en la región caudal, y anencefalia, cuando ocurre en la región craneal.
Muchos de estos problemas pueden prevenirse con una adecuada ingesta de ácido fólico antes y durante las primeras semanas del embarazo, ya que este nutriente favorece el cierre normal del tubo neural.

Inducción de estructuras sensoriales
La neurulación no solo crea el tubo neural, también desencadena la formación de estructuras relacionadas con los sentidos.
Durante esta etapa aparecen engrosamientos llamados placodas, que formarán componentes del oído, el olfato y el sistema visual.
Cada una se desarrolla a partir del ectodermo superficial, pero recibe señales del tubo neural y de tejidos vecinos que guían su especialización.
Gracias a este proceso temprano, el embrión empieza a construir los sistemas sensoriales que permitirán la percepción del entorno más adelante.
Placenta y anexos embrionarios
Aunque no parecen relacionados de manera inmediata con la neurulación, los anexos embrionarios como la placenta, el amnios, el saco vitelino y el cordón umbilical se están formando al mismo tiempo y son esenciales para mantener vivo al embrión mientras ocurre la formación del sistema nervioso.
La placenta asegura el intercambio de oxígeno y nutrientes, el amnios protege contra golpes y permite el movimiento, el saco vitelino participa en la primera hematopoyesis y el cordón umbilical conecta al embrión con la madre.
El desarrollo adecuado de estos anexos es fundamental para que la neurulación avance sin complicaciones.

